Se trata de una terapia suave y profunda. No es propiamente una TCS, si bien al igual que en esta técnica, se hace un trabajo corporal y emocional muy sutil al que se accede a través de las manos del terapeuta
Todas las zonas bloqueadas (por traumatismos, estrés, actitud negativa...) crean estancamientos energéticos que también se manifiestan a través de tensiones en el tejido fascial.
El terapeuta escucha los puntos de tensión del cuerpo y efectúa movimientos y presiones sutiles en las zonas congestionadas, las cuales reaccionan a su vez ofreciendo una resistencia. Es entonces cuando se vuelve a responder a esta resistencia... en lo que podríamos llamar un feed-back, hasta que el patrón de resistencia desaparece.
Cuando se liberan las tensiones, se libera también la energía que antes se utilizaba para mantener la contracción.